Urbanismo táctico: ¿Y si cambiamos las prioridades?

Urbanismo táctico: ¿Y si cambiamos las prioridades?

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  • El espacio y la gente
  • Claves: agilidad, bajo costo y liviandad
  • En búsqueda de la dimensión humana

Por Gigi Levit

Quizás viste en tu ciudad algunas nuevas intervenciones en las calzadas, macetas gigantes, pintura, lunares de colores, mesas y sillas de bares, decks o barreras de separación en espacios que antes eran principalmente para el automóvil, y te preguntaste qué era todo esto y si es una moda pasajera o vino para quedarse. Si te intriga qué es esto, querrás conocer entonces qué es el Urbanismo Táctico, cómo se aplica, para qué sirve, y cómo puede cambiar la ciudad en la que vivís.

El tránsito automotor se ha desarrollado progresivamente en las ciudades, trayendo numerosas posibilidades de desarrollo individuales pero generando consecuencias colectivas. Es habitual vivir cada vez más lejos de los lugares de trabajo, de educación y de esparcimiento, haciendo los conglomerados urbanos extensos y dispersos y creando, paradójicamente, una dependencia al automóvil y un círculo vicioso.
“Las veredas se fueron reduciendo. El cruce de las calles se hizo más complicado y peligroso. El desarrollo de transportes urbanos más rápidos y pesados ha complicado más el panorama y la igualdad de los ciudadanos en los espacios públicos hizo crisis, a pesar del establecimiento de códigos de circulación” explica el urbanista François Ascher en Las dos formas de compartir la calle.

Por el bien de nuestra salud, nuestras ciudades deberían ser más densas, más compactas y más transitables. Trayectos más cortos entre destinos y dimensiones espaciales a una escala amigable y humana son las recomendaciones del urbanista Jan Gehl en su libro Ciudades para la Gente, “lo que se necesita es una combinación entre un espacio urbano que resulte atractivo de usar y una cierta masa de gente que esté dispuesta a usarlo”. 

Cuando se discute la reorganización del tráfico automotor y cuáles serían los principios que deberían regir en cada calle, conviene recordar que hay una mayor vitalidad en barrios donde la gente se mueve a una menor velocidad. El objetivo de crear ciudades donde las personas encuentren estímulos para caminar, permanecer en los espacios y andar en bicicleta, desemboca en una mayor vitalidad en las calles y en experiencias más atractivas, ya que el tráfico veloz mutará en uno más lento. Pero con demasiada frecuencia, la falta de recursos, la timidez política, la reglamentación urbana restrictiva o los propios vecinos reacios, se interponen en el camino. 

Urbanismo táctico es un término amplio que se utiliza para describir una colección de intervenciones pequeñas, de bajo costo. Son cambios temporales en el entorno construido, destinados a mejorar los barrios locales, los espacios peatonales y los lugares de reunión de la ciudad. Lo interesante de esta práctica es que permite probar el diseño antes de asignar compromisos políticos y financieros sustanciales y el proyecto definitivo puede ser modificable. 

Táctica y estratégia son términos originalmente utilizados en la jerga militar. La táctica, en términos de combate, es una acción puntual que es parte de la estrategia, el diseño general. Se trata del empleo de los medios de acción en la coronación de una campaña. Sin embargo, la utilización de este término hace tiempo que se ha extendido a un significado general en campos tanto teóricos como la economía, el comercio o los juegos; así como prácticos, en la negociación o la navegación, por mencionar algunos. La táctica tiene la ventaja de ser una planificación acelerada, por lo que se implementa rápidamente y, a menudo, con financiación modesta, un alto grado de reversibilidad, permitiendo medidas correctoras y mejoras.

El concepto aplicado a la ciudad permite diseñar el desorden y abordar las complejidades de las sociedades contemporáneas con requisitos menos burocráticos de lo habitual. El urbanismo táctico es un medio de transformación sencillo pero poderoso que utilizan ciudades de todas partes del mundo y que permite ver los usos alternativos de un espacio e innovar y comprobar si se ajusta a las necesidades de la ciudadanía. Se basa en actuaciones livianas y económicas, fácilmente reversibles y ágiles de implementar. 

Se convierte así en una fórmula que puede mejorar la calidad del entorno urbano, provocando una mejora en la seguridad pública y hasta un aumento de la cohesión social, atrayendo así el interés público, facilitando soluciones creativas a problemas inmediatos y con mirada estratégica de largo plazo. Tal es así que su técnica es también puede ser conocida como “reparación de la ciudad” o “acupuntura urbana”, en su intento por mejorar las condiciones a través de intervenciones precisas que consolidan estrategias de planificación urbana.

Cruces de cebra con colores, mobiliario urbano, macetas móviles o juegos pintados en el suelo son intervenciones pequeñas, pero pueden revitalizar áreas de la ciudad, planteando perspectivas y visiones novedosas. El proyecto macro puede ser un plan de movilidad urbana, por ejemplo, con objetivos de fomentar la circulación peatonal, generar lugares más amables con las personas y promover un transporte más sustentable. Con un poco de pintura y unas macetas se puede ampliar una vereda y testear rápidamente cómo fluye el tránsito con esta intervención, cómo mejora la vida en la calle, cuántos transeúntes nuevos pasan, cuánto tiempo se quedan, cómo mejora su experiencia y la de los comercios involucrados.

“Si la transformación llevada a cabo con urbanismo táctico funciona, se hace permanente más adelante, de obra. Si hay que hacer cambios, el proyecto final se ajusta. Así, el proyecto definitivo será óptimo porque el vecindario ya ha podido hacer suyo el espacio, aprovecharlo y disfrutar de él. Mientras se diseña el proyecto, se ha podido comprobar qué usos le han dado los vecinos y las vecinas, si falta algún elemento (como bancos o mesas) o si hay que redistribuirlos”, se puede leer en la página oficial del Ayuntamiento de Barcelona, una ciudad que resulta siempre referencia en todo el mundo en cuestiones de urbanismo y movilidad. 

El urbanismo táctico inspira y genera herramientas de diseño que mezclan iniciativas de la sociedad civil y proyectos de las autoridades. Otra de las denominaciones que puede encontrarse al respecto es urbanismo hand-made ya que estas estrategias no solo las pueden realizar arquitectos y urbanistas sino vecinos y vecinas, organizaciones y empresas, dispuestas a generar nuevas formas de vida en el espacio público, fomentando la utilización de la bicicleta, la rehabilitación de las áreas verdes, los cruces seguros o privilegiando al peatón. 

El objetivo del urbanismo táctico es recuperar la dimensión humana del espacio público, planteando posibles soluciones a problemas generados por la falta de planificación. Podría decirse que se ha convertido en un símbolo de la intervención urbana y su alcance es aún inexplorado. Si bien no solucionan por completo los problemas estructurales de las ciudades, no se puede negar que producen resultados a corto plazo con expectativas realistas, de bajo riesgo y alto nivel de recompensa. Mientras tanto, sus intervenciones ayudan a crear una sociedad más democrática y un paisaje urbano más amable para el desarrollo comunitario.

GL

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