«Los retos que enfrentamos nos obligan a articular un nuevo paradigma»

«Los retos que enfrentamos nos obligan a articular un nuevo paradigma»

Leer este artículo te llevará aproximadamente 5 minutos

Salvador Rueda Palenzuela es licenciado en Ciencias Biológicas y en Psicología, y diplomado en ingeniería ambiental y gestión energética. Se dedicó al mundo de la educación hasta la década de los ochenta, cuando empezó a dirigir los servicios técnicos de medio ambiente del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs, y más adelante al de Barcelona. Entre sus principales proyectos se destacan las supermanzanas, tema tratado en el episodio 14 de Circulantes

Por Lucas Alonso 

Ph. La Nación

— ¿Cómo llegó desde los estudios de la mente a lo urbano?

— Me he metido porque, en su momento, por circunstancias de la vida, tenía que iniciar un proyecto de investigación para estudiar los neurotransmisores y me pidieron que esperara un mes porque se cambiaba de lugar la sede de la institución que realizaba la investigación. Y, en ese interín, me invitaron a un proyecto pedagógico muy novedoso. Y me atrapó. Y, en ese proyecto tan novedoso, se incluyó la creación de una universidad popular y la fundación de un grupo  de ecología urbana, el primero en España, que reivindicaba las condiciones de vida de los habitantes del oeste del… Es un lugar muy marginado. Entonces, a partir de ahí, empecé a tirar del hilo y pasé de querer trabajar en el sistema más complejo que se conoce por el sistema más complejo que ha creado la especie humana que son las ciudades. 

— ¿Qué estás haciendo actualmente?

— Ahora estoy soy el presidente de la fundación Ecología Urbana y Territorial: una organización que pretende transformar la ciudad desde cualquier parte del mundo. Puesto que quiere ser una herramienta clave para la capacidad de anticipación que necesitan las ciudades de cara afrontar los retos globales y particulares de cada caso. 

— El concepto ecología urbana ha sido muy analizado y trabajado por usted. ¿Nos cuenta en qué consiste? 

— La forma de transformar las ciudades ha estado supeditada, desde siempre, a visiones parciales, a propuestas con enfoques muy sectoriales que no integraban todas las variables necesarias para llevar a buen puerto la transformación urbana. Entonces, los urbanistas están adscriptos al mundo de la arquitectura o últimamente a la abogacía, a la ingeniería. Pero, desde esas visiones, lo que se hace es mediatizar la realidad y circunscribirla a unas pocas variables. Sobre todo, las que están ligadas al reparto de beneficios y derechos de la sociedad de esos espacios. Los retos a los que nos enfrentamos nos obligan a cambiar el enfoque y el marco de referencia teórica para poder articular un nuevo paradigma. Y es ahí en donde aterriza la ecología que tiene por objeto de estudio los ecosistemas y cuando incide en ecosistemas especiales como los urbanos, se le llama ecología urbana. Desde allí se busca producir las premisas de la ciencia académica de la ecología a los procesos de transformación de la ciudad.  La ecología urbana pretende que se pase de los intentos bienintencionados de la interdisciplinariedad, que ya vemos que ha dado pocos frutos, a definir escenario transdisciplinares. Eso viene a través de la definición de modelos que es lo que utilizan los ecólogos para poder abordar la ciudad. 

— ¿Cuáles son los principios del urbanismo ecosistémico? 

— El urbanismo ecosistémico lo que hace es desarrollar un modelo urbano que es compacto en su morfología, complejo en su organización, biodiverso, eficiente metabólicamente y es cohesionado socialmente. Esos cinco ejes se desarrollan a través de 15 principios que llenan de contenido cada uno de estos ejes, de manera que podamos establecer unas condiciones de compacidad suficiente pero a la vez equilibrada, que permita que el transporte pueda de alguna manera desarrollarse, o el acceso a la ciudad se haga con transportes alternativos al vehículo privado, que permita de alguna manera transformar al espacio público en un lugar en donde los derechos ciudadanos puedan desarrollarse y no solamente los derechos a la movilidad. Y que además tenga un control de las variables de ese espacio público, las variables de entorno como la contaminación atmosférica, el ruido, la temperatura, los accidentes, controlado. Eso es por la parte del primer eje. En el segundo eje tendríamos lo que serían los principios de la complejidad digamos el número y la diversidad de personas jurídicas que pretendemos que sean las máximas posibles para poder posicionarnos como ciudad respecto al concierto de ciudades que puedan competir con nosotros de manera inteligente. Por otra parte, buscaremos la máxima hiperconectividad, el desarrollo de personas jurídicas densas en conocimiento. 

— ¿Cuáles son los beneficios de las supermanzanas? 

— Los beneficios a corto es que la calidad urbana y la calidad de vida se incrementa tanto que nadie puede decir que va en contra de nadie.  El otro día me hicieron una entrevista por televisión y entre las preguntas que hacían a otras personas, una señora mayor, en una de las supermanzanas que hemos hecho en Barcelona una señora dijo: “después de ver esto el que no esté a favor de las supermanzanas no está bien de la cabeza”. Es decir, una señora mayor, que no tenía conocimientos de urbanismo, pero la vivencia que tenía sobre lo que había representado la transformación del espacio público con las condiciones de confort, la resultante es que era maravilloso y el que no lo entendiera, es que no estaba bien. Las supermanzanas es una idea que lancé hace 33 años y que ahora de alguna manera tiene una plasmación concreta y un desarrollo que tiene alcance internacional. Entonces, ocurre que las ciudades son muy complejas, eso es lo primero. Segundo, las escalas temporales para transformar la ciudad, no son humanas, es decir que son varias generaciones las que tienen que pasar para que puedas entender el nuevo escenario de transformación urbano Tiene digamos ritmos más lento. Pero en cualquier caso, los que ya llevamos más de una década con supermanzanas implantadas, y más de dos, ahí de alguna manera ya se ve, que el resultado es indiscutible. 

— ¿Hay influencia de Cerdá en sus trabajos? 

— Cerdá es el planificador urbano, el primero que define el concepto de urbanización, y además no conozco otro planificador urbano con mayor visión de integralidad que él. Y estoy hablando de un señor de mitad del siglo 19. No he visto ningún proyecto urbanístico de esa calidad. De hecho yo acabo de sacar un libro que se titula “Regenerando el plan Cerdá”, para ponerlo digamos a la altura de las circunstancias actuales, para abordar los retos actuales. Y te puedo decir que en el análisis nos hemos llevado el Plan Cerdá como si hubiera estado construido, hemos simulado como si hubiera estado implantado tal como él lo ideó, y los valores que arroja, el análisis de ese plan con los instrumentos del urbanismo ecosistémico, da un porcentaje de un 78% de un modelo ideal del urbanismo ecosistémico. Y cuando se le incorporan las supermanzanas al plan Cerdá llega al 90 por ciento es perfectamente asumible que es un ecobarrio, o sea es una ciudad ecológica la que planteaba él. 

— ¿Cómo ve las ciudades de latinoamérica en cuanto a desarrollo urbano , en especial, desde los conceptos que usted maneja? 

— En relación a las ciudades, yo les puedo decir que Buenos Aires es una gran ciudad, de hecho todas las ciudades en Argentina, las que yo he visitado, son super interesantes porque no dejan de ser ciudades más cercanas  al modelo europeo que al anglosajón. Y de hecho ya en buenos aires hay una parte que empezamos a proponer y se ha diseñado e implementado en el microcentro de la ciudad de La Plata que es una maravilla.  Es decir quién ha visto el microcentro, quien lo ve ahora, el proyecto le da prioridad al peatón. Y además hemos proyectado cuatro áreas de Buenos Aires en donde hemos propuesto las supermanzanas como solución para las mismas. 

— ¿Cómo es Salvador Rueda como circulante? 

— Cuando circulo por las ciudades procuro hacerlo primero a pie, luego en bicicleta, y cuando las distancias lo requieren pues en transporte público, tanto autobús como metro, es decir, yo circulo por la ciudad en estos términos. No agarro nunca el coche privado porque yo considero que teniendo la oferta de transporte tan magnífica que tenemos en la ciudad de Barcelona, es una barbaridad hacerlo. Además también el espacio público es de tanta calidad, que es un placer desplazarse por la ciudad a pie o en bicicleta. 

Es tiempo de compartir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll Up