«Las ciudades inteligentes conviven con el riesgo de dejar afuera a quien no puede usar cierta tecnología»

 

Ciudades inteligentes

«Las ciudades inteligentes conviven con el riesgo de dejar afuera a quien no puede o no sabe usar cierta tecnología»

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  • Ciudades ¿inteligentes?
  • La importancia de entender al ciudadano
  • ¿Más tecnología es mejor?

Del episodio Smart Cities

Lucía Bellocchio es abogada y especialista en Smart Cities (ciudades inteligentes). Actualmente dirige Trend Smart Cities una consultora especializada en la temática. En diálogo con Circulantes, amplía, clarifica y profundiza los alcances del concepto “ciudad inteligente” y sus vínculos con lo social.  

— ¿Qué es una ciudad inteligente? 

A mí me gusta, siempre, comenzar por desmitificar un poco el concepto. Hay mucho mito, mucha noción imaginaria o ideal detrás del mismo.
Muchas veces creemos que hablamos de una ciudad inteligente pensando en una metrópoli típica de las que vemos en una película de ciencia ficción o una urbe asiática repleta de tecnologías de las más sofisticadas, y creo que es bueno traer este concepto a nuestra realidad latinoamericana y ver que también es posible planificar una ciudad inteligente en cualquiera de las ciudades de la región.
En cuanto a la definición, hay muchísimas. Una de las que más me gusta es: una ciudad que pone a la persona en el centro, que usa las tecnologías para mejorar la calidad de vida de las personas. 

— ¿Cuándo una ciudad se vuelve inteligente? 

Opino que depende un poco de los ojos o  anteojos con los que miremos a las ciudades. Creo que la inteligencia de una ciudad puede estar focalizada en diferentes cuestiones y por eso no pienso que haya una sola ciudad que sea modelo, ideal para seguir en todos los aspectos sino que depende un poco de dónde se ponga el foco. Hay muy buenas experiencias, modelos a seguir de ciudades que han desarrollado, por ejemplo, muy buena movilidad: otras en la sostenibilidad; otras en ese vínculo con el ciudadano, lo que se llama gobierno inteligente, participación ciudadana. Entonces, creo que en una ciudad inteligente es bueno como logramos hacer un mix entre todo esto. Pero también hay ciudades que han sabido priorizar y construir un buen modelo inteligente en alguna de estas áreas. 

— ¿Cuál es el rol de los circulantes para el desarrollo de las ciudades inteligentes? 

Es fundamental porque los circulantes, los habitantes, los ciudadanos, los residentes son las personas que hacen esas ciudades, que circulan, transitan, habitan, que transpiran esa ciudad. La persona que se toma todos los días el transporte público en la esquina de su casa o que quizás tiene que caminar un montón; la persona que es educada o no para cuidar la ciudad pensando en términos de sustentabilidad; la persona que quizás tiene que hacer un trámite con el Estado y pensar cuán fácil se lo hacemos o no. Todos ellos, también, hacen la ciudad. Creo que un buen abordaje de esta temática es poniendo los ojos en el factor humano, en la escala humana de las ciudades. Y así, después, vienen las tecnologías como medio o herramienta para mejorar la movilidad, la sustentabilidad o el área que queramos focalizar. 

— ¿La tecnología y digitalización de las ciudades lleva a una deshumanización de las mismas?

Es una realidad que nosotros elegimos cada vez más las ciudades para habitar por diferentes razones: porque vamos a estudiar o porque encontramos más recursos económicos, etc. Pero ¿qué pasa con la interacción humana cuando incorporamos cada vez más tecnologías? Entonces creo que uno puede tratar este tema pero no podemos olvidar que una ciudad inteligente lo es cuando tenemos ciudadanos inteligentes. Y no todo el mundo tiene en cuenta este ítem. Muchas veces nos mareamos en la gran cantidad de tecnología que sirve, por supuesto. Pero no podemos perder de vista qué pasa con la interacción humana, qué pasa con las relaciones humanas que es justamente lo que nos caracteriza a nosotros y dudo que, de aquí a 2030 o 2050, por más que las ciudades incorporen más tecnologías, las personas perdamos ese carácter social que tenemos.

— ¿En qué punto se vuelve importante analizar las prácticas de las ciudades inteligentes?

Esta temática cuando uno la estudia en profundidad se da cuenta de que no es una temática tan nueva como puede parecer en realidad. Ese espíritu por buscar cómo habitar mejor las ciudades existe desde hace muchísimos años atrás. Leonardo Da Vinci hablaba de la ciudad ideal que ya tenía un eje de tecnología, de urbanismo, de funcionalidad. Muchas veces son diferentes las terminologías o las denominaciones que podemos emplear pero al fin, lo que hay por detrás del concepto es esta búsqueda por hacer que la gestión de las ciudades sea más eficiente, optimizar recursos y mejorar la calidad de vida de las personas, de los circulantes. 

— En el episodio 4 de Circulantes hablamos de experiencia del usuario. ¿Qué aporta la UX a las ciudades inteligentes? 

Es fundamental pensar las ciudades desde la experiencia del usuario. Esta es otra metodología que se usa muchísimo en el área de innovación como es el diseño centrado en las personas. Pensemos que si nosotros ahora cada vez que queremos innovar en algo en las ciudades, tenemos como eje el pensar  no sólo técnicamente qué es lo correcto sino si me pongo en la experiencia del usuario cómo sería ese servicio público optimizado gracias a la tecnología a la innovación… y  para eso de vuelta tengo que poner a la persona en el centro, digamos al usuario del servicio público, al usuario de quien va a sacar una licencia de conducir de manera online
Y muchas veces nos damos cuenta cuando experimentamos varios servicios que se tienen en cuenta otras cosas y no tanto esa experiencia que sea fácil, amigable, y ni hablar que sea inclusivo. Muchas cosas se diseñan pensando que por ejemplo todo el  mundo tiene las mismas habilidades digitales y no es lo mismo la habilidad digital que puede tener alguien de 18, alguien de 45 a alguien de 80 años, entonces ese es otro tema, cuán inclusivas son estas ciudades inteligentes donde cada vez se aplica más tecnología. 

— ¿Cómo pensar las ciudades inteligentes en contextos de profunda desigualdad? 

Por supuesto el factor tecnológico tiene un montón de beneficios para escalar determinadas soluciones urbanas y así llegar a más personas e incluir gente. Pero tenemos también el otro lado de la moneda donde los Estados tienen que invertir en lo que es alfabetización digital, porque en el concepto de ciudades inteligentes que utilizan como medio la tecnología si las personas no pueden usar la tecnología también se corre el riesgo de dejar afuera, excluir a determinadas personas, a determinados grupos sociales de la ciudad.

— ¿De qué manera comunicar sobre ciudades inteligentes? ¿Cómo lo hacen desde Trends Smarts Cities? 

Cuando hablamos de ciudad inteligente implica hablar de movilidad, gobernanza, economía,  calidad de vida. Hay muchos temas que están por detrás de este concepto, es amplio. Desde Trend Smart Cities, hago el esfuerzo por comunicar esto de una forma fácil y todas las temáticas detrás de este concepto. 

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