«Hay sectores de la sociedad a los que les cuesta convivir con otras identidades»

Michelle Vargas Lobo: «Hay sectores de la sociedad a los que les cuesta convivir con otras identidades»

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Junio es el mes del orgullo. Se eligió esta fecha para conmemorar los disturbios de Stonewall, en Nueva York (EE.UU.) donde una redada policial reprimió a los asistentes de un bar gay por el solo hecho de tener una orientación sexual o identidad de género distinta a la hegemónica. Desde entonces, la lucha por conquistar derechos de estas comunidades no ha cesado de crecer.

La fecha conmemorativa nos invita a compartir la entrevista que hicimos con Michelle “La Miya”  Vargas Lobos. Ella es una travesti militante por los derechos de la comunidad LGBT+, quien en este episodio de la primera temporada de Circulantes nos relató cómo es caminar por una ciudad siendo travesti, qué se siente, a qué se expone, por qué lucha junto a sus compañerxs y, también, remarca la importancia de visibilizar todos los cuerpos para que la caminabilidad en el espacio público sea un derechos de todxs. 

Del episodio Caminabilidad

— ¿Qué te sugiere el término caminabilidad? 

— Yo lo voy a hablar desde la perspectiva travesti lo que a mí me pasa con ese asunto. El tema de la caminabilidad, para nosotras, es una cuestión de lucha. Nosotras salimos a la calle sabiendo que nos vamos a enfrentar con un lugar en el cual nuestros cuerpos, todavía no están visibilizados; donde, todavía, la gente no conoce sobre nosotras, no sabe nuestra historia; no sabe la vida que hemos tenido por el solo hecho de ser travestis o trans. Entonces, salir a la calle es enfrentar un mundo en el que nosotras todavía estamos peleando. Y cuando digo: “peleando” es tratando de generar políticas públicas. Las que nunca tuvimos. Históricamente hemos sido un sector de la población (que no somos una minoría, somos un montón), acá, en Argentina, que hemos tenido todos los derechos negados: educación, salud, vivienda, trabajo, justicia, son todos sistemas que nos han excluido por el solo hecho de ser travesti o ser trans.
A lo largo de la historia, en un proceso de lucha que vienen dando compañeras de nosotras, hace muchísimos años (muchas de ellas han muerto en la lucha como Lohana Berkins o Diana Sacayán). Es una lucha larga ya que es un cambio cultural el que estamos buscando porque estamos conquistando derechos. Reclamamos derechos que se nos han negado. Porque son nuestros. Somos parte de la sociedad, tenemos obligaciones como ciudadanas. Pero como tenemos obligaciones, también tenemos que tener derechos. Y la verdad es que esos derechos hoy no los tenemos. Y uno de esos derechos que se nos ha negado históricamente es el transporte. Nosotras no hemos tenido siempre la posibilidad de viajar en colectivo o de salir a la calle. 

— ¿Cómo es, Michelle, la experiencia en el transporte público? 

— Lo tendría que dividir en cuestiones históricas. Porque no es lo mismo hoy que tenemos una generación super batalladora, que es la que hoy en día está llevando la lucha, que son esas personas jóvenes que la tienen super clara. Entonces, hay una cuestión diferencial de generaciones. Cuando yo era más chica, no andaba en el colectivo porque, primero, se te reían todos. Era todo el tiempo una cuestión de miradas, de risas, de burlas y nadie hacía nada. Era todo el colectivo riéndose de la marica que había subido. Entonces, esas cuestiones, a nosotras, nos han alejado del transporte público. Preferimos mil veces caminar treinta cuadras bajo treinta grados de calor pero no vamos a ajustarnos a ese sistema de violencia que pasa muchas veces en el transporte. Y, de hecho, esto todavía sigue sucediendo. No está erradicado totalmente. Porque, justamente, este sector de la sociedad que le cuesta interpelarse y convivir con otras identidades, también viajan en colectivo. Entonces, muchas veces, cuando nos subimos al colectivo no sabemos lo que nos va a pasar. Yo no sé si voy a tener que pelear con alguien que se está riendo de mí. Es muy difícil para nosotras. Muchas veces hemos resignado el colectivo y caminar porque una sabe lo que es pasar esa situación, de burlas, de risa, de discriminación. O que el chofer te trate de varón, te dice “flaco”. Muchas compañeras, hoy en día, no usan el colectivo. No lo usan porque le tienen fobia. 

— ¿Tenés contacto con compañeras de otros sitios que te cuenten que hay lugares más amables para la circulación o la caminabilidad? 

— No es lo mismo Rosario que Reconquista o Coronda que son todas localidades chiquitas en donde hay compañeras que están super guardadas y no la pasan bien en su pueblo. No tienen la posibilidad de salir a caminar porque no tienen un lugar que las aloje. Entonces, esas compañeras tienen que venir a las grandes ciudades para acceder a derechos. Yo conozco a chicas de todo el país y no es lo mismo, son todas realidades muy diferentes. Yo creo que Rosario, aun a pesar de todo lo que falta, en comparación de otras provincias, está muy avanzada. Todavía hay provincias en donde rigen los edictos policiales y las compañeras siguen yendo presas porque son lugares súper conservadores como Salta y Tucumán. Entonces, hay una desigualdad totalmente real en la Argentina. Acá, en Rosario, hace muchos años que las compañeras empezamos a ocupar los espacios: vamos a la plaza, vamos a La Florida, usamos los colectivos. Entonces. eso lo que hace es visibilizar nuestros cuerpos travestis que en otros lugares no se ven.

Es tiempo de compartir!

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