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Electromovilidad: panorama en Argentina

Electromovilidad: panorama en Argentina

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  • Cuáles son sus beneficios
  • Marco legislativo
  • La importancia del litio

Por Lucas Alonso

Frente a la creciente preocupación por el cambio climático y el progresivo desarrollo de formas de movilidad sostenibles —responsables con el medioambiente y que el uso de los recursos no compromete su disponibilidad a futuro— surgió la electromovilidad. La misma abarca los nuevos vehículos llamados “micromovilidad” y todo aquel medio de transporte que su principal forma de propulsión sea eléctrica. 

Entre los beneficios que proporciona la electromovilidad se encuentran:

  • La mejora de la calidad del aire: los vehículos eléctricos no generan emisiones de gases nocivos por lo que se reduce la contaminación en las grandes ciudades. Esto tiene efecto en ralentizar el cambio climático. 
  • Este tipo de movilidad no produce ruido, alivianando la contaminación sonora de los ambientes muy transitados. 
  • Los gastos de mantenimiento y utilización de dichos transportes es notablemente inferior a los tradicionales. 
  • El desarrollo de estos vehículos genera la necesidad de diversificar la matriz eléctrica de un territorio, lo que trae como consecuencia el desarrollo de fuentes de energía renovables que no dependan del petróleo. 

El cambio hacia un modelo de movilidad que tenga como eje principal la energía eléctrica requiere de grandes inversiones en infraestructura y tecnología, por lo que, para efectuar dichas transformaciones, es necesario del esfuerzo mancomunado de los sectores privado y público. Argentina, en pos de adecuarse a los nuevos estándares internacionales de movilidad y buscando cumplir los objetivos de desarrollo sostenible firmados en el Acuerdo de París, comenzó, en la última década, a desarrollar planes para estudiar el panorama energético nacional y una vez obtenida la información de las investigaciones, proponer programas de incentivo a esta industria emergente y generar un marco normativo que estimule su desarrollo dentro de las fronteras nacionales. 

Argentina es un país con amplia capacidad en el desarrollo de vehículos con motores eléctricos, los que se engloban bajo el concepto de electromovilidad. 

En este sentido, iniciando el mes de marzo de 2021, se presentó ante la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de ley de “Fomento a la electromovilidad en Argentina”. Según el texto de presentación la ley tiene por objetivo promover “la creación, diseño, desarrollo, producción, construcción, ensamble, fabricación de partes, componentes y autopartes de vehículos eléctricos, como también todos los procesos accesorios, como diseño de prototipos, patentes y diseños industriales”. A su vez, en el mismo proyecto, se asevera que todo aquel estímulo económico proveniente del Estado hacia los desarrolladores de electromovilidad deberá ser proporcional y progresivo a su contribución al impulso y consumo de energías renovables. Este punto “tendrá por finalidad garantizar que el aumento de la utilización de la electromovilidad se traduzca en un menor consumo de energías de fuente no renovable, con su consecuente impacto en la reducción de emisiones de dióxido de carbono”. Generando, de esta forma, un circuito completo alimentado por energías limpias. 

Actualmente, el proyecto se encuentra en revisión por parte de las comisiones de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, Transportes, y Presupuesto y Hacienda. Es probable que, luego de la emergencia sanitaria debido a la Covid 19 y el proceso electoral que atraviesa el país, el análisis de la propuesta legislativa se agilice. 

Por otro lado, en el marco de un congreso organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina, el ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas, sostuvo que, a la brevedad “se anunciarán detalles sobre una agenda de electromovilidad”. Y detalló que se encuentra en marcha un plan para reemplazar toda la flota de colectivos urbanos de transporte público del país por nuevas unidades con propulsión eléctrica. A su vez, manifestó la voluntad de la cúpula gobernante en estimular el desarrollo de la industria del litio (uno de los principales insumos de las baterías de los vehículos eléctricos) para evitar importaciones y dinamizar la producción interna ya que, según el estudio citado en el cuarto párrafo de esta nota “la Argentina posee los recursos naturales para fabricar baterías, los conocimientos técnicos en producción de motores y una industria automotriz establecida”.

En la actualidad, el proceso de industrialización del litio se encuentra en fase consultiva con diversas esferas de la sociedad, principalmente del ramo empresario local e internacional y con investigadores del CONICET. El debate gira en torno a dos posturas: si facilitar el ingreso de una empresa especializada del exterior que trabaje en conjunto con pequeñas empresas locales o, por otro lado, crear toda una red nacional que vaya desde la extracción del litio hasta su posterior transformación en batería. Cabe mencionar que, uno de los principales puntos que retardan este tipo de proyectos, es el factor extractivo del litio, que implica actividades de minería que son contraproducentes al medio ambiente. Por eso, en paralelo al análisis de su uso en la fabricación de baterías, se estudian formas de extracción de este elemento químico sin generar grandes perjuicios para la naturaleza. 

El desarrollo argentino de electromovilidad se encuentra en ciernes. Si bien, ambos proyectos tratados aquí se encuentran en fase inicial, se puede vislumbrar que la fabricación de medios de transporte que no impliquen contaminación ya es un tema de agenda y que continuará vigente en los debates sobre crecimiento sostenible de las naciones.

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