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Caravaning: historia de una cultura circulante 

Caravaning: historia de una cultura circulante 

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Por Lucas Alonso

El anglicismo “caravaning” tiene definición: viajar en un vehículo acondicionado para vivir en él. Este tipo de actividad, de hace dos siglos atrás, se fue desarrollando con el correr de los años y junto a su práctica nació una cultura específica. También, configura un nuevo tipo de circulante: aquel que hace de su medio de transporte, su lugar de residencia temporal (o no). A continuación, una reseña histórica sobre esta particular forma de viajar, la cual cada vez va ganando más adeptos. 

«Un viaje es un gesto anacrónico -bello, inútil-, una patria sin horarios ni planes, ni futuro», argumenta la periodista y escritora Leila Guerriero en su libro Frutos extraños (Alfaguara, 2021). Esta frase ayuda a entender la filosofía del caravaning: viajes en los que el único plan es el trayecto, donde los horarios para recorrer los determina la luz del sol (siempre se aconseja viajar de dia) y, en los cuales, el vínculo con la naturaleza y las culturas de los sitios que se visitan son el eje. No hay hotel, no hay guías turísticos ni packs que incluyen mojitos al borde de una piscina. Sí hay rutas, sí hay paisajes, y por sobre todas las cosas, hay voluntad aventurera. 

¿Cómo surgió el caravaning? 

No es fácil dilucidar en dónde fue que nació esta cultura. Cuándo no,  ingleses y estadounidenses se disputan esto en alguna fecha ubicada entre los años 1885 y 1905. Las razones de la discusión se dan en torno a la finalidad de los vehículos, ya que la primera caravana inglesa fue un consultorio médico móvil construido por el doctor William Gordon Stables y la americana tenía propósito turístico. Querella mediante, se puede saber qué fue ese el período en el cual nacieron los primeros ejemplares de lo que hoy son las motorhomes. La británica contaba con tracción a sangre, es decir, era tirada por caballos, mientras que la de USA ya contaba con motor a vapor que sería prontamente reemplazado por los de combustión. 

La caravana del Dr. William Gordon, usada como consultorio ambulante

En términos institucionales, fue en 1901 que se creó la Asociación de caravanistas de Gran Bretaña y en 1910 la francesa. Pero esta forma de trasladarse adquiere popularidad en 1915 cuando Roland Conklin emprende un viaje en Gypsy van que los periódicos relataron en sus ediciones. Sin embargo, ya en esa época, existía un problema de acceso al mentado método: el precio. Adquirir un vehículo de dichas características era un lujo que solo podían darse las elites. En términos relativos, hoy es más accesible, aunque no popular.

La famosa Gypsy van

Ante este problema, en 1929 el empresario farmacéutico Arthur Sherman, ideó y fabricó las casas rodantes que se adhieren a un vehículo y que se caracterizan por ser habitáculos reducidos con las comodidades básicas y el mobiliario esencial garantizado. Si bien su valor de venta era más accesible, aún no era un producto de fácil acceso. 

Modelo de 1935 basado en el prototipo de Sherman

Con la Segunda Guerra Mundial transcurriendo (1939-1945) y el subsiguiente período de recuperación de la economía global, el caravaning y los avances tecnológicos en torno a las casas rodantes se vieron forzosamente pausados. No fue hasta 1967 cuando, con un nuevo espíritu de época impregnado por el movimiento hippie —un modo de vida menos estructurado y más ligado con la naturaleza y el pacifismo—, surgieron las casas rodantes populares. Principalmente comercializadas por Winnebago. Esta nueva versión fue gratamente recibida por una porción importante de jóvenes aventureros que buscaban vivir al margen de un sistema que consideraban lesivo para su manera de entender el mundo. Otra de las más populares fue de la empresa Volkswagen que, hasta hoy en día, hay ejemplares circulando y se encuentra guardada en la memoria colectiva. (NdeR: Paradoja cultural. Volkswagen fue un empresa alemana que creció -y tuvo probados vínculos- con el régimen Nazi. Por lo que se puede entender que fueron los violentos nazis los que diseñaron los habitáculos preferidos de los pacifistas hippies.)

La histórica minivan de Volkswagen con decoraciones hippie

Contexto actual

En pleno tránsito de la pandemia por Covid-19, muchas familias vieron a las casas rodantes como un aliado para evitar lugares con aglomeración de personas y, de esta forma, evadir focos de contagio. Debido a que las motorhome aún siguen siendo un bien de alto precio y ante la creciente demanda de gente interesada en viajar de esta forma, surgieron en el mundo (y de manera similar en Argentina) empresas dedicadas al alquiler de las mismas. De esta forma, muchas veces, una familia tipo consigue gastar menos que si tendrían que realizar cuatro reservas en un hotel y cuentan con la flexibilidad que proporciona este estilo de hacer turismo. A su vez, existen diferentes grupos donde los usuarios se ayudan mutuamente prestando asesoramiento en la adaptación de otros vehículos para que sean motorhomes y, también, recomendando rutas y sitios que son amigables para transitar con las casas rodantes y lugares en los que no. Algunos de esos grupos son: Motorhome Argentina y Todo motorhome Argentina . Además, dentro de estas comunidades, organizan encuentros presenciales para conocerse entre ellos y ver la originalidad de ciertos diseños de casas y compartir información valiosa para seguir acrecentando el universo del caravaning. 

Por último, desde Circulantes, te dejamos una serie de recomendaciones para tener un viaje responsable en motorhome, podés leerlas haciendo clic acá

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